ESPECIALISTAS EN ARTROSIS Y TENDINITIS CON MEDICINA REGENERATIVA DE VANGUARDIA

TENDINITIS

La tendinitis es la inflamación o irritación de los tendones, es decir de las estructuras fibrosas que fijan los músculos a los huesos. Esta afectación produce dolor y molestias cerca de una articulación y es más común en la zona del hombro, del codo y de la rodilla, pero puede aparecer también en la cadera, los tobillos y las muñecas.

Algunos nombres de uso coloquial de las tendinitis son el codo de tenista, el codo de golfista, la rodilla de saltador o la trocanteritis de la cadera. Si la tendinitis es grave y no se trata a tiempo se puede cronificar, entrando el tejido lesionado en un proceso de debilidad denominado tendinosis crónica que con el tiempo y mayor inflamación puede conducir a la rotura del tendón.

Depende de la zona tendinosa afectada, suelen referir dolor, sensibilidad y rigidez que empeora con el movimiento. Los ejemplos más característicos son:

  • Codo de tenista: dolor en la zona exterior del antebrazo cuando se rota el antebrazo o se coge un objeto.
  • ­Tendinitis aquílea: dolor justo por encima del talón al caminar.
  • Tendinitis patelar: dolor justo por debajo de la rótula de la rodilla al subir o bajar escaleras.
  • Tendinitis del supraespinoso. Este tipo produce dolor en la zona del hombro al rotarlo hacia atrás
  • Tendinitis del glúteo: afecta a la zona del trocánter de la cadera y dificulta el caminar o dormir del lado afectado

Se tiene un mayor riesgo de desarrollar tendinitis si se realizan movimientos repetitivos forzados de los brazos o las piernas como por ejemplo los deportistas. Una de las principales causas de sobrecarga sobre los tejidos del sistema musculoesquelético es una técnica inapropiada cuando se practica cualquier deporte. También pueden ocurrir en enfermedades profesionales donde se repite continuamente un mismo movimiento: cadenas de montaje, limpieza, etc.

Existen otras causas de tendinitis que pueden ser secundarias a procesos infecciosos o enfermedades reumáticas.

Normalmente una buena anamnesis y exploración física suelen ser suficientes aunque solemos realizar  frecuentemente una ecografía músculo-esquelética. El uso de esta tecnología de ultrasonidos nos permite visualizar y explorar en tiempo real el recorrido del tendón y detectar alteraciones en su estructura. A veces también se solicita una Resonancia magnética nuclear si existen dudas de la gravedad de la lesión. En el caso de sospechar enfermedades infecciosas o reumáticas se requerirá de una analítica sanguínea.

El objetivo del tratamiento es el alivio del dolor y de la inflamación en la fase aguda. En las formas crónicas hay que evitar mayor lesión en el tendón y sobretodo nuevas crisis de inflamación que puedan llegar a producir una rotura total.

Las infiltraciones de Plasma Rico en Plaquetas (PRP o factores de crecimiento) , la Acupuntura médica y la Neuromodulación así como la Fisioterapia avanzada y la Osteopatía funcional son las técnicas que nos permiten conseguir los objetivos deseados. Una vez resuelto el cuadro agudo o crónico habrá que realizar una buena prevención, supervisada por nuestro equipo de especialistas para evitar nuevas recaídas.